¿Estas ahí?-dices con delicadeza como queriendo saber si en algún lugar estoy contigo. Entonces …¿Estoy?
Necesitaba encontrar en algún sitio un lugar para dormir, necesitaba encontrar en mis propios recuerdos como se sentía amar, pero aunque lo intentaba no recordaba donde había dejado aquel retrato tuyo que me hacia sonreír al pensar que no existía nadie mas que tu y yo en el mundo. ¿donde podía encontrar una respuesta a todo lo que sin querer me preguntabas? y tu me extrañabas cada vez que yo me hiba, y yo te extrañaba cada ves que te quedabas, sin embargo sabia perfectamente que no eras tu el que faltaba, sabia perfectamente que era yo quien ya no estaba y solia llorar por las noches pensando en que te había perdido, soñando que quizás mañana me odiarías y yo podría finalmente sentirme libre de ese horrible peso que significaba que me amaras, mas nunca dejaste de darme esa sonrisa siempre tan cordial y dulce que me hacia vacilar en un mundo de desesperanza, en ese mundo que yo misma había forjado con los sueños no cumplidos y despedazados que tejí para los dos. Así fue como pasaron semanas y semanas , meses, incluso años, sin que tu demostraras tan solo una pisca de rencor por esta estrella solitaria que te miraba de reojo para después de tanto y tanto saber si aun te encontrabas con vida, te miraba tan solo para saber si algún día podría volver a mirarte como antes o si tu me mirarías a mi como la estrella de antes. Debo reconocer que busque por mucho tiempo otros caminos, hasta que incluso me creí libre bajo el amparo de un nuevo amor que me prometía tanta dicha y seguridad, un amor que era tan puro como lo fue el nuestro en su minuto, mas la historia se repetía y yo como la estrella de puntas filosas que aun soy volvía a clavar en el corazón de mi ángel una espina dolorosa y letal…
Han pasado ya muchos años y tu recuerdo aun me vigila por las noches, me acaricia los cabellos y me susurra complacido “nunca podrás dejar de hacer daño a quien sea que ames” y debo decirlo tu venganza ha de ser la más dulce jamás probada, pues aun lastimo al ángel que más quiero y aun te quiero, lo digo sin mentiras , pues se bien que aun te hiero y también se perfectamente que jamás podre acariciar sin hacer daño, jamás podre tomar de nuevo su mano, pues me alejaste de el sin compasión tal como yo te aleje del mundo que juramos construir y aun duermo en esa cama de cristales ensangrentados que deje el mismo día que mis brazos se volvieron carmesí.
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